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Este blog pretende dar la visión de los corresponsales extranjeros sobre la actualidad española, sobre lo que nos sorprende, lo que nos gusta o lo que nos enfada. Os podéis unir a nuestro grupo en Facebook. Cada post refleja la opinión personal del corresponsal que lo escribe, no la del Círculo de Corresponsales Extranjeros en España. No dudéis en contactar con el autor si tenéis comentarios, dudas o críticas.
Díaz Ferrán, el pozo sin fondo
(03 Junio, 2010 15:28)Cada vez que Gerardo Díaz Ferrán hace una aparición pública, uno no puede dejar de preguntarse: ¿Cómo es posible que este hombre siga encabezando la CEOE, la organización que representa a buena parte de los jefes de empresas españolas? ¿Cómo es posible que, al menos en dos ocasiones, los socios de la CEOE hayan confirmado en su puesto a semejante sujeto? Provoca estupefacción que Díaz Ferrán, hombre de negocios fallido y cuyos fracasos se van haciendo cada vez más espectaculares, sea el interlocutor tan indispensable que necesita el gobierno y los sindicatos para reformar el mercado de trabajo y lidiar con la crisis más feroz que España haya conocido en muchos años. También cuesta entender porque el propio José Luis Zapatero, y los líderes sindicales Toxo y Méndez, en nombre de la no injerencia en asuntos de la CEOE, contribuyan a que este hombre se haya consolidado tanto.
La situación económica de Díaz Ferrán es lo suficientemente desastrosa como para no dudar de su legitimidad y de su capacidad para ser un interlocutor válido. Cada semana, o casi, surge una noticia que acentúa la sensación de un imperio en quiebra, un pozo sin fondo. La insolvencia de Viaje Marsans, el gigante turístico que dirige con su socio Gonzalo Pascual, muestra una insolvencia pasmosa, admitida por un juez. Viaje Marsans espera un pago de 375 000 euros y, ante las dudas, alrededor de 140 oficinas se pasan a Viajes Iberia. La credibilidad de su empresa cae al mismo ritmo que la suya misma.
Mas grave todavía que el caso « Marsans », es el de Air Comet, compañia aerea de la que era presidente hasta su quiebra en diciembre 2009. Se sabe hoy que las pérdidas reales de la empresa triplican las conocidas hasta ahora. También se sabe, después de una auditoria, que Díaz Ferrán manejó las cuentas de tal forma que, después de la bancarrota no tuviera nada que reembolsar de su bolsillo a los acreedores. En definitiva, cuanto se está conociendo sobre los fallos y la opacidad de gestión del directivo Díaz Ferrán es mucho peor de lo que ya se sabía, que no era poco. Así que sólo cabe volver a preguntarse : ¿Porqué Díaz Ferrán sigue en su puesto de máximo representante de los empresarios españoles ?
Que cien años no es nada...
(27 Mayo, 2010 12:15)Corría el mes de enero de 1979, cuando recién llegada a Madrid, emprendí mi primer recorrido por La Gran Vía, cuyo Centenario se celebra con boato y eco mediático este 2010 ; y que hace cien años, supuso la mayor transformación urbanística de la capital española. Aquel invierno hace poco más de tres décadas, esta gran avenida tenía un encanto provinciano y se percibía en el ambiente la emoción de una ciudadanía, por la libertad recientemente conquistada, tras una transición democrática envidiable.
La Gran Vía me pareció un escenario por el que desfilaba una sociedad variopinta con “progres”, prostitutas, oficinistas, limpiabotas, castizos y elegantes damas. Había efervescencia en las tertulias informales de los bares, los cafés y las tabernas.
Era como si todo se estuviera reinventando.
Ir al cine a La Gran Vía era una auténtica atracción. Hubo una época en la que los estrenos eran exclusivos de esta céntrica avenida. A lo que nunca me acostumbré fue al doblaje al "español de España", ¡valga la redundancia! Vengo de México y ahí todas las películas de habla no hispana, se subtitulan. Resultaba chistoso oír a Charlton Heston ó a Woody Allen con expresiones y acentos propios de la Tierra del Quijote.
En verano solía tomarme un "blanco y negro" con leche merengada, en la cafetería Manila, muy frecuentada por los capitalinos y con una de las vistas más bonitas del armonioso conjunto arquitectónico.
Era asombrosa la memoria de los camareros, que sin apuntes , traían a la mesa las más caprichosas combinaciones de café y variada bollería de femeninos nombres:¡"una magdalena, por favor"! y afrancesadas acepciones: ¡"va un croissant"!
Recuerdo que me echaban piropos; alguno memorable: ¡"Pisa con garbo, morena, que paga el ayuntamiento!"
Me he paseado mucho por esta arteria a lo largo de los treinta años que llevo en España. He entrado en "Chicote", en busca de la nostalgia de un tiempo, de cuyo esplendor sólo quedan fotos de famosos personajes y un mobiliario sorprendentemente bien conservado.
Al hilo de la conmemoración del primer centenario de La Gran Vía, la recorrí recientemente con una óptica distinta. Los cambios para convertirla en el "Broadway " madrileño y devolverle el brillo de antaño, cambiaron su rostro: la mayoría de los cines se transformaron en teatros musicales con un nivel artístico formidable. Las múltiples marquesinas de neón de vivos colores , las animadas terrazas y la suave iluminación de las farolas al caer la tarde, invitan al visitante a caminar y perderse en el bullicio citadino.
Desaparecieron establecimientos emblemáticos, como el "Manila", que se convirtió en una tienda de ropa de marca. Los grandes almacenes, que curiosamente no cuajaron cuando se inauguró en la década de los cincuenta el primer gran almacén, "Madrid-París"- pues resultaba chocante comprar todo en el mismo sitio- se han adueñado de La Gran Vía.
Para mí sigue siendo un placer recorrerla y recordarla como la pintó Antonio López.
A veces me detengo en mi caminata. Me gusta cerrar los ojos por un instante y evocar un tiempo glorioso cuando personalidades como Neil Armstrong, el Ché Guevara y Ernest Hemingway se pasearon por La Gran Vía, testigo de un tiempo glorioso, que recupera su pulso a ritmo de Musicales.
Las estatuas humanas de Madrid
(20 Mayo, 2010 12:39)Un domingo de mayo en la Calle Arenal. La primavera, por fin, ha llegado. Unos madrilenos se pasean, otros se sientan en la terraza de un café. Son las seis de la tarde y los camareros no paran. Tan atareados que uno de ellos se distrae y, como si hubiera resbalado sobre una piel de plátano, se cae. Pero para nuestra sorpresa no toca el suelo. Al contrario, permanece flotando en el aire, con una mímica de sorpresa, como si el tiempo se hubiera parado : es una estatua humana.
Todos hemos visto a alguno de estos impresionantes autómatas humanos, que, cuando uno le echa una moneda, salen de la inmovilidad en la que dormían unos segundos antes. Y todos, en este momento, nos hemos preguntado lo mismo : ¿cómo se transforma uno en estatua ?, ¿cómo se puede aguantar tanto tiempo sin mover ni la cara, ni los miembros, ni siquiera los párpados ? Desafortunadamente, como las estatuas en general no hablan, estas preguntas suelen quedarse sin respuesta.
Frustrado por este silencio y queriendo aprovechar el hecho de que vivo ahora en Madrid, una ciudad donde este arte callejero tiene mucha tradición (casi igual que en Barcelona y sus famosas Ramblas), he decidido acabar con este misterio y hacer hablar a estas estatuas.
Pero ¿cuál de ellas será más locuaz ? ¿El cow-boy color bronce de la Plaza Mayor, el hombre-barro de la Calle Postas o el faraón de la Plaza de Oriente ? Al final, elijo al pastor bíblico, con la ropa plateada, que, al recibir una moneda, sale de su sueño y empieza a caminar junto con su oveja.
« Lo que me gusta sobre todo en este arte es la total libertad y creatividad que tienes ». El pastor bíblico, que en el estado civil se llama Santiago, está haciendo una pausa en la esquina de Sol y de la Calle Preciados. Mientras se quita su peluca crística que le da tanto calor, este gallego de 31 años me explica que ha empezado a actuar de estatua humana desde hace ahora año y medio, iniciado por un amigo suyo. « Es él quien me dio las bases para ejercer este arte muy físico », se acuerda. Es decir: « nunca más de una hora de actuación, y luego 15 minutos de descanso ». El resto de los trucos para parecer quieto como una roca, no los quiere desvelar : « Secreto de la profesión. Lo único que puedo decirle, es que se basa en la concentración. Y que también hay que tomar una postura que sea soportable durante el tiempo de inmovilización ».
Si tiene éxito con su disfraz de pastor ? « Depende del tiempo y también del sitio. En Madrid o Barcelona, por ejemplo, se gana menos que en ciudades más pequeñas, donde la gente está menos acostumbrada », confía. Antes de asegurar que lo que gana le basta, de todas formas, para mantenerse.
En este punto sin embargo, hay opiniones diferentes. La del « camarero levitante » del que hablábamos al principio, por ejemplo, cuyo nombre verdadero es Norman Santana. « Este trabajo de estatua humana sólo sirve de complemento a mi otra profesión, la de actor y director de teatro », explica este venezolano que alterna entre estas dos actividades desde hace ocho años.
Si las opiniones de nuestros dos comediantes difieren en lo que se refiere al dinero, concuerdan sobre lo principal : « Este arte de la calle es una buena escuela para aprender a ser un actor completo ». En otros términos : algún día, habrá que elevar una estatua a estas estatuas.
Caída libre
(13 Mayo, 2010 07:48)
¡Vaya tiempos de perro!
No me refiero al cambio climático o a la nube de cenizas islandesa. Tampoco a la montaña rusa bursátil y los problemas para mantener Grecia a flote.
Estoy hablando de mi propio mundo, el de los medios impresos.
Con las tiradas y los ingresos de publicidad en caída libre, los periódicos van caminando a lo que algunos temen puede ser su Waterloo. Menos ingresos, menos dinero para hacer periodismo de calidad. Menos periodismo de calidad, menos tirada. Un círculo vicioso dentro de una crisis que parece más estructural que coyuntural.
Hay cada vez más ejemplos de esa tendencia. Hace unos días leí que Newsweek va a ser subastado al mayor postor. Esa revista de prestigio que durante más de medio siglo ha sido una referencia o un icono del periodismo de calidad ya no vende en papel. La tirada ha bajado a casi 60.000 ejemplares, seguramente 10 o 20 veces menos que en su tiempo de gloria.
Desde Dinamarca hasta España, desde EEUU hasta Japón, el periodismo en papel está en crisis. Y si hablamos de la libertad de expresión la situación es todavía más lamentable. Como lo denunció el otro día, en el día internacional de la libertad de prensa (3 de Mayo), Reporteros sin Fronteras con su lista con “40 depredadores de la libertad de prensa”. En la lista dictadores como Gaddafi (Libia), Ahmadinejad (Irán) o Kim Jong-il (Corea del Norte) hasta países como China, Cuba, Filipinas, Somalia, Colombia o Rusia donde el oficio de periodista critico al régimen es para los más atrevidos. La prueba es que en este momento 168 periodistas en todo el mundo se encuentran entre rejas, 24 de ellos solo en Cuba. Italia figura en la lista por culpa de la mafia, y España por culpa de ETA. Según Reporteros sin Fronteras 42 periodistas en el País Vasco trabajan con escolta, diez años después de que ETA asesinó al periodista José Luís López de Lacalle.
Así que no fue precisamente optimismo lo que salió de la sala de la APM, La Asociación de Prensa de Madrid, donde fue presentada la lista “negra”:
“Vivimos un déficit de libertad de expresión a escala global con censuras, limitaciones, cierres de medios, encarcelamientos, asesinatos de periodistas,” dijo María Dolores Masana, Presidenta de Reporteros sin Fronteras en España
Rosa María Calaf, ex corresponsal de TVE en China, y Fernando González Urbaneja, presidente de APM, resumieron que, “con respecto a la libertad de prensa vamos a peor”.
Pero en medio de esta tristesse global con derrumbes de periódicos y derechos guillotinados hay brotes de esperanza. Por ejemplo el Center for Investigative Reporting (CIR, Centro para el Periodismo de Investigación): una organización estadounidense sin ánimo de lucro cuyo último proyecto California Watch, pretende reivindicar el periodismo de calidad en los asuntos estatales, ofreciendo historias de investigación a medios grandes y pequeños.
Desde su creación en 1977 el CIR ha sido financiado por grandes fundaciones, pero el centro trabaja para llegar a la autofinanciación.
“La gran amenaza para el periodismo de investigación es no encontrar quien pagará por él y quien protegerá al periodista”, dice Robert Rosenthal, director ejecutivo del CIR en una entrevista con el periódico español ABC el 7 de Mayo.
“Por el derrumbe del modelo económico de los periódicos, cada vez menos periodistas tienen trabajo y por eso organizaciones como la nuestra son más importantes para el funcionamiento de la democracia. Mucho más importantes que nunca.”
Tiene toda la razón.
¿ Unión nacional ?
(06 Mayo, 2010 18:57)Ya lo podemos decir. Por fin, Jose Luis Rodriguez Zapatero y Mariano Rajoy se han visto a solas y han salido con una noticia positiva, la reforma financiera y la aceleración de la fusión de las cajas, medidas que reclaman desde hace meses los economistas y por supuesto los mercados. ¿Será suficiente? Mientras que no logren convencer a los mercados, este anuncio se quedará solamente en buenas intenciones.
Pero esta reunión plantea también preguntas. Seguramente en los ataques de los mercados hacia España, hay una buena parte de especulación. Los mercados van al más débil. Seguramente está exagerado y España no es Grecia, eso no lo duda nadie. Pero que rumores estrambóticos (como la de la petición de ayuda de España al FMI), pueden provocar estas caídas, demuestra que la desconfianza hacia España ha llegado muy lejos. Hay que tomar soluciones de urgencia. Pero solamente ahora, solamente cuando los efectos de la crisis griega se vuelven más agudizos, se mueven Jose Luis Rodriguez Zapatero y Mariano Rajoy, dando imágenes de acuerdos en puntos precisos.
Seguramente este movimiento de Zapatero es tardío, pero más tarde que nunca. ¿Porqué será que el presidente del Gobierno llama a Mariano Rajoy cuando está casi con el agua al cuello? Esta vez, Mariano Rajoy no ha salido rechazando y criticando todo. Difícilmente podía hacer otra cosa con la situación actual. Pero tengo dudas: no estoy muy segura de que ninguno de los dos dirigentes haya realmente entendido que esta unión es necesaria, que cada uno debe arrimar el hombro, que el presidente del Gobierno se decida de una vez por todas a tomar ciertas decisiones, por muy impopulares que sean, y que el líder de la oposición deje de pensar solamente en ocupar el sillón de la Moncloa.
Pero no seamos ingenuos. Dentro de algunos meses, tocarán las elecciones catalanas, el año que viene las elecciones municipales. Ojalá los políticos dejen de una vez sus rencillas, sus cálculos políticos que parecen ingratos, innecesarios y que no significan otra cosa que pérdida de tiempo. Parece que solamente los españoles en la calle a la altura, aguantando como pueden, ahorrando de nuevo. Dignos al final.
Las fosas
(29 Abril, 2010 11:18)Pocos países, que yo conozca, tienen tantos esqueletos en el armario como España, hablando tanto en sentido figurativo como en un sentido más literal.
Nunca me ha dejado de sorprender el hecho de que todavía existen esparcidas por toda España fosas comunes con más de 113.000 cuerpos de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la represión posterior. Me parece una cifra enorme. Casi equivale al número de habitantes en mi ciudad en Dinamarca, Aalborg, que es la cuarta ciudad del país.
Tratando este tema, siempre me viene a la mente un comentario del catedrático Alberto Reig Tapia, al que entrevisté en una de las muchas ocasiones en las que he escrito sobre la llamada memoria histórica: “En un país democrático no se puede tener a gente enterrada al lado de la carretera como si fueran perros.”
He oído bastantes argumentos para que no se remueva la tierra que cubre las fosas, pero ninguno convincente. ¿Cómo se puede hablar de reabrir las heridas de la guerra civil, cuando obviamente nunca se han cerrado para los familiares de los que todavía se encuentran enterrados en campos y cunetas? Para mí, que alguien quiera encontrar y dar sepultura a sus familiares muertos, no se puede considerar buscar venganza o ganar ahora con medios pacíficos lo que se perdió entonces en el campo de batalla.
La solución de este problema es más una cuestión de respeto, no tanto por los muertos sino por los conciudadanos vivos. No se trata de quitar nada a nadie, sino, como escribió Joaquín Leguina en un comentario en El País el otro día, de “ampliar el mutuo perdón y hacer que todos los muertos – todos - sean también de todos.”
En esto ha fallado no solamente el Gobierno socialista, que ha hecho muy poco para cambiar la situation a pesar de la aprobación de la llamada Ley de Memoria Histórica. Casi todos los actores desde el nivel municipal hasta la Iglesia y el Partido Popular tienen su parte de la culpa de que las fosas todavía sean un tabú y que las exhumaciones se tengan que realizar por iniciativa privada, con escasas ayudas materiales y económicas, si las hay, y casi clandestinamente.
Últimamente, ha resurgido por enésima vez el debate sobre este tema con el Caso Garzón, por la polémica investigación del juez de las desapariciones forzosas durante y después de la Guerra Civil. Sin embargo, el debate esta vez se ha desviado un poco hacia una discusión sobre la pertinencia actual de la Ley de Amnistía del 1977.
Esto me parece un error, no sólo por romper con la idea del consenso como base de la Transición, como muchos han dicho. Abrir procesos judiciales ahora no tiene mucho sentido. A estas alturas no va a aportar mucho y, con casi toda seguridad, no va a facilitar una solución al problema de las fosas, cada día más urgente para los familiares que llevan ya más de 70 años esperando.
Cuando he preguntado a gente en España por las razones de todo este lío, muchos me han respondido que la situación aquí es más complicada que en otros sitios por la tumultuosa historia reciente con una guerra civil sangrienta, una dictadura larga y cruel y una democrácia joven que ha evolucionado vertiginosamente.
Hasta cierto punto puede que sea verdad que “Spain is different” en este sentido. Pero hoy en día la diferencia yace casi más en el hecho de que los españoles aun no han logrado enterrar el hacha de guerra del pasado. Dar sepultura a los muertos de ambos bandos por igual podría ser un paso importante para lograrlo.
"El Messías" y la España futbolera
(24 Marzo, 2010 18:24)
Me lo sé todo. Que Leo Messi está en vía de Maradonización, que Pep Guardiola es un poeta, excelente entrenador y que viste trajes que le quedan de maravilla, que Pellegrini se dirige hacia la salida, que el Atleti ha pasado por momentos difíciles pero que ahora va mejor o ya no tanto, que Lass Diarra tiene gastroenteritis esta semana y que los del Alcorcón son unos cracks.
Y ni me gusta especialmente el fútbol.
Será que en Madrid mis horarios coinciden con los de los aficionados, pero cada vez que enciendo la televisión o la radio, oigo hablar de fútbol. Hay horas por la noche cuando en la radio parece que solo se puede escuchar partidos en directo.
Y los sigo.
Porque también al llegar aquí descubrí el estilo radiofónico de la escuela Carrusel Deportivo y su musicalidad. Uno lo puede seguir sin entender nada, oyendo los gritos, las peleas, y de vez en cuando un anuncio para un jamón riquísimo cantado por los mismos locutores. Vamos, un sinfín de sorpresas.
Cuando llegué a España, hace casi tres años, lo que sabía cabía en un pañuelo: Francia había sido grande en el Mundial del 1998, no existen muchas sinergias entre el Olympique de Marseille y el Paris Saint Germain y el equipo del mi ciudad, el Grenoble Foot 38, empezó milagrosamente a salir de lo más bajo cuando llegaron unos inversores japoneses allá por los años 2000.
Por supuesto también en Francia se habla de fútbol, pero el deporte rey comparte protagonismo con otros, el rugby, el esquí, en un espacio que debe tener menos enganche para los no aficionados porque nunca saqué tantos detalles jugosos.
Tampoco durante cinco años pasados en Inglaterra, otro reino del fútbol, pude enterarme de mucho más que de los problemas de metatarso de Wayne Rooney.
Pero allí sí existe otro pozo de conocimiento involuntario sin fondo: el famoseo. España se jacta (o avergüenza) de tener una prensa rosa muy potente con sustanciales aliados televisivos, pero nada tiene que ver con el goteo de noticias protagonizadas por celebrities que uno absorbe sin querer cada día en Londres. Aquí, uno tiene que comprar la revista o tragarse la tertulia para enterarse bien. Allí no hace falta leer The Sun para saber con quién está liada Kate Moss o dónde está encarcelado Pete Doherty.
Desde que llegué a Madrid, no sé con quien comparte sus días la Moss, cómo se encuentra Amy Winehouse o a quién le ha pegado Lilly Allen. Pero sí todo sobre el flemón dental que casi impidió jugar al dios Messi.
¿Será eso la cultura popular, la esencia del saber automático, casi forzado? ¿Qué aprenderá sin querer un corresponsal extranjero en Francia?
Me siento respaldado
(18 Marzo, 2010 12:38)En el momento que escribo este blog, Gerardo Díaz Ferrán sigue en su cargo como presidente de la CEOE. Se siente respaldado por los miembros de la patronal. Incluso dijo que en la CEOE están encantados con su gestión. Por eso no se va.
Él también está encantado.
No lo sé. ¿Se puede cuestionar la gestión de un presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales que en su propia casa ha demostrado no ser precisamente un gran gestor? Todo empezó con el hundimiento de la compañía lowcost Air Comet. Primero los empleados se quedaron varios meses sin sueldo. Luego Air Comet no pudo pagar sus deudas a un banco alemán. Y al final se quedaron en tierra los aviones y pasajeros con el billete en la mano para pasar en casa unos días de Navidad.
Mala pata para Díaz Ferrán. Él mismo tampoco volaría con Air Comet, admitió. Es como si mi vendedor de pescado no comiera sus propias sardinas: demasiado baratas y demasiadas espinas. Ahora el Ministerio de Economía ha disuelto por insolvente otra compañía del presidente de la CEOE. Seguros Mecurio, con 50.000 pólizas, ya no tiene liquidez.
Con todo esto ya no entiendo por qué están tan encantados con Díaz Ferrán, aunque seguro que él se siente firme y respaldado. Y como consecuencia, no se marcha.
Fue parecido, aunque mucho más dramático, lo que ocurrió tras el accidente del Yakovlev. Perdieron la vida 62 militares españoles en 2003. Sabemos qué pasó. La actuación temeraria de la tripulación, las falsas identificaciones de los cadáveres. Aun así Federico Trillo, el ministro responsable, no sacó ninguna conclusión.
Igual que Díaz Ferrán, Trillo se quedó. El mensaje está claro: las situaciones mal gestionadas al final no tienen consecuencias. Son responsables, pero no lo son. ¿Por qué cuesta tanto admitir que bajo tu mando algo falló? Harían más sólidos los cimientos de las instituciones, de la política misma.
En mi país, Holanda, la semana pasada se retiraron de la política un ministro y el líder del partido socialista, Wouter Bos. No lo hicieron tanto porque fallaran en su gestión sino porque simplemente están cansados y han decidido dedicar más tiempo a sus hijos. No me parece un mal ejemplo a seguir aquí en España. Incluso se lo he preguntado a la Vicepresidente primera del Gobierno. Aquí puedes ver su respuesta: http://www.youtube.com/watch?v=VMACzr9OAOk
Que el socialista Wouter Bos tomó una decisión acertada se ha podido comprobar en una encuesta reciente. Con su sucesor, su partido es de repente el preferido por los holandeses ¿Un idea para Zapatero? ¿Para Rajoy?
Europa
(11 Marzo, 2010 10:44)Desde enero de este año España ostenta la presidencia de la Unión Europea, lo que es una suerte para Europa, opina Diego López Garrido, Secretario de Estado para la Unión Europea. Exagera. En cambio, Europa es una suerte para mí. Hace quince años llegué a España y nunca me han tratado como extranjero. A diferencia de otros, yo no tengo que arreglármelas en este país como si fuera ciudadano de segunda. Yo soy extranjero comunitario. Una suerte para mí.
El otro día me llegó una carta del Ayuntamiento, encabezada con grandes letras que decían “Aviso importante”. En la carta me pidieron que pasara por la oficina de empadronamiento (más exactamente: por cualquier “Oficina de Atención al Ciudadano”, como la llaman amablemente), porque “según las informaciones del Instituto Nacional de Estadística es necesario que confirme que sigue afincado en su domicilio habitual”. ¿Qué sabía el Instituto Nacional de Estadística sobre mí que yo mismo ignoraba?
Fui a la oficina más cercana. Eran sobre las cinco de la tarde, y desde luego, en la oficina de atención al ciudadano, a partir de las 14 horas, ya no se atendía a ningún ciudadano. (¿Por qué, en la administración pública de todo el mundo, solo se trabaja por la mañana? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?) Mi segunda visita a la oficina también fue en vano. Eran las doce y media, y delante de la oficina había una larga cola. Me dejaron entrar sin hacer cola sólo para, una vez dentro, decirme que volviera a la mañana siguiente, momento en que me darían un número y me atenderían. Para hoy ya no quedaban números.
Mis ganas de ser un buen ciudadano disminuyeron. Sobre todo porque empecé a sospechar que la Administración española me trataba como a un indigno extranjero. A pesar de todo, unos días más tarde volví. Cuando quise sacar mi número, no me dejaron: antes tenía que hacerme una fotocopia del pasaporte. ¿Y por qué no se me había avisado de la necesidad de llevar una fotocopia del pasaporte en el “Aviso importante”? Me fui, me hice una fotocopia del pasaporte, y cuando volví a mi oficina de atención al ciudadano, me dejaron pasar sin más a la ventanilla del empadronamiento, sin sacar ningún número, sin hacer cola. El papeleo estuvo hecho en cinco minutos.
Al despedirme, pregunté a la amable funcionaria, qué era lo que había hecho yo para que de repente tuviera que confirmar mi domicilio habitual. “Se lo inventaron para los comunitarios”, dijo con una dulce sonrisa. Yo murmuré algo de prohibición de discriminación. Su sonrisa se amplió: “Ya les tocará a los españoles, tarde o temprano.” Mira por dónde, pensé: nosotros de avanzadilla, y los españoles detrás. Así avanza Europa.
¡A por Garzón!
(03 Marzo, 2010 22:27)
Visto desde España, todo esto forma parte de cierto folclore. ¿Pero, y fuera? ¿Cómo explicar a nuestros redactores jefes lejanos, que aquí, desde hace meses, el juez Baltasar Garzón es la comidilla de una notable parte de la prensa. Como contarles que algunas tertulias radiofónicas echan pestes a diario contra el ego del juez, sus malas maneras, o lo que sea… Suena tan estrecho. ¿ Cómo, de verdad, hacer entender que Garzón, probablemente el juez más admirado en el mundo, está a punto de ser expulsado de la profesión por sus pares, víctima de los rencores y de la envidia? Parece increíble que lo que ni la mafia, ni los narcos, ni ETA nunca han conseguido, lo vayan a lograr los compañeros de toga del juez: quitárselo de en medio. ¿ Cómo hacer entender que un órgano tan prestigioso como el Tribunal Supremo se preste a acumular una serie de querellas presentadas por personajes y grupúsculos ligados a la extrema derecha? Y que el Consejo General del Poder Judicial anticipe la corriente, ¡preparando una suspensión profesional preventiva! Suena trágico escribir que Garzón, el magistrado que ordenó el arresto de Pinochet y que hizo juzgar a los torturadores argentinos, acaba de tropezar en casa contra el fantasma del franquismo. Puede ser que se equivocó (o no) considerando que la ley de amnistía de 1977 se aplica a delitos políticos pero no a los casos de 111 000 desapariciones forzosas, que son consideradas según la ley internacional como crimen contra la humanidad. Garzón es criticable como todo el mundo. Puede ser un arrogante horripilante, o qué sé yo. Puede no dudar nunca de sí mismo. Pero precisamente, gracias a eso, no dudo en firmar el mandato de arresto de Pinochet que marcó un antes y un después en la historia de la justicia internacional. Pues parece que algunos se lo van a hacer pagar caro. Eso tenemos que contar a nuestros redactores jefes lejanos…
Es el último juego de tiro al blanco mediático. Los corresponsales que vivimos en España desde hace algunos años estamos acostumbrados a la ferocidad de la prensa. Conocemos estas interminables batallas de titulares que acaban en campañas de persecución. Sabemos el placer de unos y otros periódicos en detallar las más mínimas piezas de los sumarios. Hemos visto por ejemplo como el juez del Olmo, instructor del caso de los atentados del 11M, ha sido durante meses –por no decir años- la diana a diario de todo tipo de insultos y de descalificaciones, sin que el Consejo General del Poder Judicial levante la voz para pedir respeto por el magistrado.
