Las estatuas humanas de Madrid
(20 Mayo, 2010 12:39)Un domingo de mayo en la Calle Arenal. La primavera, por fin, ha llegado. Unos madrilenos se pasean, otros se sientan en la terraza de un café. Son las seis de la tarde y los camareros no paran. Tan atareados que uno de ellos se distrae y, como si hubiera resbalado sobre una piel de plátano, se cae. Pero para nuestra sorpresa no toca el suelo. Al contrario, permanece flotando en el aire, con una mímica de sorpresa, como si el tiempo se hubiera parado : es una estatua humana.
Todos hemos visto a alguno de estos impresionantes autómatas humanos, que, cuando uno le echa una moneda, salen de la inmovilidad en la que dormían unos segundos antes. Y todos, en este momento, nos hemos preguntado lo mismo : ¿cómo se transforma uno en estatua ?, ¿cómo se puede aguantar tanto tiempo sin mover ni la cara, ni los miembros, ni siquiera los párpados ? Desafortunadamente, como las estatuas en general no hablan, estas preguntas suelen quedarse sin respuesta.
Frustrado por este silencio y queriendo aprovechar el hecho de que vivo ahora en Madrid, una ciudad donde este arte callejero tiene mucha tradición (casi igual que en Barcelona y sus famosas Ramblas), he decidido acabar con este misterio y hacer hablar a estas estatuas.
Pero ¿cuál de ellas será más locuaz ? ¿El cow-boy color bronce de la Plaza Mayor, el hombre-barro de la Calle Postas o el faraón de la Plaza de Oriente ? Al final, elijo al pastor bíblico, con la ropa plateada, que, al recibir una moneda, sale de su sueño y empieza a caminar junto con su oveja.
« Lo que me gusta sobre todo en este arte es la total libertad y creatividad que tienes ». El pastor bíblico, que en el estado civil se llama Santiago, está haciendo una pausa en la esquina de Sol y de la Calle Preciados. Mientras se quita su peluca crística que le da tanto calor, este gallego de 31 años me explica que ha empezado a actuar de estatua humana desde hace ahora año y medio, iniciado por un amigo suyo. « Es él quien me dio las bases para ejercer este arte muy físico », se acuerda. Es decir: « nunca más de una hora de actuación, y luego 15 minutos de descanso ». El resto de los trucos para parecer quieto como una roca, no los quiere desvelar : « Secreto de la profesión. Lo único que puedo decirle, es que se basa en la concentración. Y que también hay que tomar una postura que sea soportable durante el tiempo de inmovilización ».
Si tiene éxito con su disfraz de pastor ? « Depende del tiempo y también del sitio. En Madrid o Barcelona, por ejemplo, se gana menos que en ciudades más pequeñas, donde la gente está menos acostumbrada », confía. Antes de asegurar que lo que gana le basta, de todas formas, para mantenerse.
En este punto sin embargo, hay opiniones diferentes. La del « camarero levitante » del que hablábamos al principio, por ejemplo, cuyo nombre verdadero es Norman Santana. « Este trabajo de estatua humana sólo sirve de complemento a mi otra profesión, la de actor y director de teatro », explica este venezolano que alterna entre estas dos actividades desde hace ocho años.
Si las opiniones de nuestros dos comediantes difieren en lo que se refiere al dinero, concuerdan sobre lo principal : « Este arte de la calle es una buena escuela para aprender a ser un actor completo ». En otros términos : algún día, habrá que elevar una estatua a estas estatuas.
