"El Messías" y la España futbolera
(24 Marzo, 2010 18:24)
Me lo sé todo. Que Leo Messi está en vía de Maradonización, que Pep Guardiola es un poeta, excelente entrenador y que viste trajes que le quedan de maravilla, que Pellegrini se dirige hacia la salida, que el Atleti ha pasado por momentos difíciles pero que ahora va mejor o ya no tanto, que Lass Diarra tiene gastroenteritis esta semana y que los del Alcorcón son unos cracks.
Y ni me gusta especialmente el fútbol.
Será que en Madrid mis horarios coinciden con los de los aficionados, pero cada vez que enciendo la televisión o la radio, oigo hablar de fútbol. Hay horas por la noche cuando en la radio parece que solo se puede escuchar partidos en directo.
Y los sigo.
Porque también al llegar aquí descubrí el estilo radiofónico de la escuela Carrusel Deportivo y su musicalidad. Uno lo puede seguir sin entender nada, oyendo los gritos, las peleas, y de vez en cuando un anuncio para un jamón riquísimo cantado por los mismos locutores. Vamos, un sinfín de sorpresas.
Cuando llegué a España, hace casi tres años, lo que sabía cabía en un pañuelo: Francia había sido grande en el Mundial del 1998, no existen muchas sinergias entre el Olympique de Marseille y el Paris Saint Germain y el equipo del mi ciudad, el Grenoble Foot 38, empezó milagrosamente a salir de lo más bajo cuando llegaron unos inversores japoneses allá por los años 2000.
Por supuesto también en Francia se habla de fútbol, pero el deporte rey comparte protagonismo con otros, el rugby, el esquí, en un espacio que debe tener menos enganche para los no aficionados porque nunca saqué tantos detalles jugosos.
Tampoco durante cinco años pasados en Inglaterra, otro reino del fútbol, pude enterarme de mucho más que de los problemas de metatarso de Wayne Rooney.
Pero allí sí existe otro pozo de conocimiento involuntario sin fondo: el famoseo. España se jacta (o avergüenza) de tener una prensa rosa muy potente con sustanciales aliados televisivos, pero nada tiene que ver con el goteo de noticias protagonizadas por celebrities que uno absorbe sin querer cada día en Londres. Aquí, uno tiene que comprar la revista o tragarse la tertulia para enterarse bien. Allí no hace falta leer The Sun para saber con quién está liada Kate Moss o dónde está encarcelado Pete Doherty.
Desde que llegué a Madrid, no sé con quien comparte sus días la Moss, cómo se encuentra Amy Winehouse o a quién le ha pegado Lilly Allen. Pero sí todo sobre el flemón dental que casi impidió jugar al dios Messi.
¿Será eso la cultura popular, la esencia del saber automático, casi forzado? ¿Qué aprenderá sin querer un corresponsal extranjero en Francia?
