Caída libre
(13 Mayo, 2010 07:48)
¡Vaya tiempos de perro!
No me refiero al cambio climático o a la nube de cenizas islandesa. Tampoco a la montaña rusa bursátil y los problemas para mantener Grecia a flote.
Estoy hablando de mi propio mundo, el de los medios impresos.
Con las tiradas y los ingresos de publicidad en caída libre, los periódicos van caminando a lo que algunos temen puede ser su Waterloo. Menos ingresos, menos dinero para hacer periodismo de calidad. Menos periodismo de calidad, menos tirada. Un círculo vicioso dentro de una crisis que parece más estructural que coyuntural.
Hay cada vez más ejemplos de esa tendencia. Hace unos días leí que Newsweek va a ser subastado al mayor postor. Esa revista de prestigio que durante más de medio siglo ha sido una referencia o un icono del periodismo de calidad ya no vende en papel. La tirada ha bajado a casi 60.000 ejemplares, seguramente 10 o 20 veces menos que en su tiempo de gloria.
Desde Dinamarca hasta España, desde EEUU hasta Japón, el periodismo en papel está en crisis. Y si hablamos de la libertad de expresión la situación es todavía más lamentable. Como lo denunció el otro día, en el día internacional de la libertad de prensa (3 de Mayo), Reporteros sin Fronteras con su lista con “40 depredadores de la libertad de prensa”. En la lista dictadores como Gaddafi (Libia), Ahmadinejad (Irán) o Kim Jong-il (Corea del Norte) hasta países como China, Cuba, Filipinas, Somalia, Colombia o Rusia donde el oficio de periodista critico al régimen es para los más atrevidos. La prueba es que en este momento 168 periodistas en todo el mundo se encuentran entre rejas, 24 de ellos solo en Cuba. Italia figura en la lista por culpa de la mafia, y España por culpa de ETA. Según Reporteros sin Fronteras 42 periodistas en el País Vasco trabajan con escolta, diez años después de que ETA asesinó al periodista José Luís López de Lacalle.
Así que no fue precisamente optimismo lo que salió de la sala de la APM, La Asociación de Prensa de Madrid, donde fue presentada la lista “negra”:
“Vivimos un déficit de libertad de expresión a escala global con censuras, limitaciones, cierres de medios, encarcelamientos, asesinatos de periodistas,” dijo María Dolores Masana, Presidenta de Reporteros sin Fronteras en España
Rosa María Calaf, ex corresponsal de TVE en China, y Fernando González Urbaneja, presidente de APM, resumieron que, “con respecto a la libertad de prensa vamos a peor”.
Pero en medio de esta tristesse global con derrumbes de periódicos y derechos guillotinados hay brotes de esperanza. Por ejemplo el Center for Investigative Reporting (CIR, Centro para el Periodismo de Investigación): una organización estadounidense sin ánimo de lucro cuyo último proyecto California Watch, pretende reivindicar el periodismo de calidad en los asuntos estatales, ofreciendo historias de investigación a medios grandes y pequeños.
Desde su creación en 1977 el CIR ha sido financiado por grandes fundaciones, pero el centro trabaja para llegar a la autofinanciación.
“La gran amenaza para el periodismo de investigación es no encontrar quien pagará por él y quien protegerá al periodista”, dice Robert Rosenthal, director ejecutivo del CIR en una entrevista con el periódico español ABC el 7 de Mayo.
“Por el derrumbe del modelo económico de los periódicos, cada vez menos periodistas tienen trabajo y por eso organizaciones como la nuestra son más importantes para el funcionamiento de la democracia. Mucho más importantes que nunca.”
Tiene toda la razón.
